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Hace 7 días
¿Es Txomin un Therian?
Solo opiniones serias

Hace 7 días
Si fornicar con la perra de tu madre, lo hace que también sea un perro, entonces si.

Hace 7 días
bro de que me hablas?

Hace 7 días
Que ladras?

Hace 7 días
en donde buscaste la informacion?


Hace 7 días
Hola perras. No ladreis


Hace 7 días
«Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que quedará como la
mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación. Hace cien
años, un gran americano, cuya sombra simbólica nos cobija, firmó la Proclama
de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de
esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las
llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la
larga noche del cautiverio. Pero 100 años después debemos enfrentar el hecho
trágico de que el negro aún no es libre. Cien años después, la vida del negro
es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años
después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto
océano de prosperidad material. Cien años después, el negro todavía
languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí
mismo exiliado en su propia tierra.
Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En cierto
sentido, llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque.
Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas
palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, firmaban una
promisoria nota de la que todo estadounidense sería heredero. Esa nota era
una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos
inalienables de 'vida, libertad y búsqueda de la felicidad'. Es obvio hoy que
Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos
de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al
negro un cheque sin valor que fue devuelto con el sello de 'fondos
insuficientes'. Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está

quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos
de oportunidad en esta nación. Por eso hemos venido a cobrar ese cheque, un
cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado para recordarle a Estados Unidos
la urgencia feroz del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del
enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el
tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia
el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar
nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida
roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad
para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la
urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del
negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e
igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el
negro sólo necesita evacuar su frustración y que ahora permanecerá contento,
tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina.
No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro
tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta
continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el
esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente, que
aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de
ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No
saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el
odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la
dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa
degenere en violencia física.




Hace 7 días
Hace dos mil años que se hiciera alarde con las palabras “Civis Romanus sum”(soy
un ciudadano romano) !Hoy en el mundo de la libertad no hay mayor orgullo que
poder decir “Ich bin ein Berliner!” (Soy Berlinés!!).
Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende o dice que no lo
comprende cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista.
¡Decidles que vengan a Berlín!
Hay algunos que dicen que el comunismo es el movimiento del futuro... ¡Decidles
que vengan a Berlín!
Hay algunos que dicen en Europa y en otras partes “nosotros podemos trabajar con
los comunistas”... ¡Decidles que vengan a Berlín!
Y hay algunos pocos que dicen que es verdad que el comunismo es un sistema
diabólico pero que permite un progreso económico... ¡Decidles que vengan a Berlín!
La libertad tiene muchas dificultades y la democracia no es perfecta. Pero
nosotros no tenernos que poner un muro para mantener a nuestro pueblo, para
prevenir que ellos nos dejen. Quiero decir en nombre de mis ciudadanos que viven a
muchas millas de distancia en el otro lado del Atlántico, que a pesar de esta distancia de
vosotros, ellos están orgullosos de lo que han hecho por vosotros, desde una distancia
en la historia en los últimos 18 años.
No conozco una ciudad, ningún pueblo que haya sido asediado por dieciocho años y
que vive con la vitalidad y la fuerza y la esperanza y la determinación de la ciudad de
Berlín Occidental.
Mientras el muro es la más obvia y viva demostración del fracaso del sistema
comunista, todo el mundo puede ver que no tenemos ninguna satisfacción en ello, para
nosotros, como ha dicho el Alcalde, es una ofensa no solo contra la historia, sino
también una ofensa contra la humanidad, separando familias, dividiendo maridos
y esposas y hermanos y hermanas y dividiendo a la gente que quiere vivir unida.
¿Cuál es la verdad de esta ciudad de Alemania? La paz real en Europa nunca
puede estar asegurada mientras a un alemán de cada cuatro se le niega el
elemental derecho de ser un hombre libre, y que pueda elegir un camino libre.
En dieciocho años de paz y buena confianza esta generación de alemanes ha
percibido el derecho a ser libre, incluyendo el derecho a la unión de sus familias, a la
unión de su nación en paz y buena voluntad con todos los pueblos.
Vosotros vivís en una defendida isla de libertad, pero vuestra vida es parte de lo
más importante. Permitirme preguntaros a vosotros como yo concluyo, elevando
vuestros ojos por encima de los peligros de hoy y las esperanzas de mañana, más
allá de la libertad meramente de esta ciudad de Berlín y todos los pueblos de

Alemania avanzan hacia la libertad, más allá del muro al día de la paz con justicia,
más allá de vosotros o nosotros de toda la humanidad.
La libertad es indivisible y cuando un hombre es esclavizado ¿quién está libre?
Cuando todos son libres, ellos pueden mirar a ese día, cuando esta ciudad está reunida y
este país y este gran continente de Europa esté en paz y esperanza.
Cuando ese día finalmente llegue y la gente del Berlín Occidental pueda tener una
moderada satisfacción en el hecho de que ellos están en la línea del frente casi dos
décadas.
Todos los hombres libres, dondequiera que vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo
tanto, como hombres libres, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”.

Hace 7 días
Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que
nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el
Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el
exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy.
Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la
reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido
necesario actuar. Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: «No
tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».
Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos,
largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntáis:
¿Cuál es nuestra política?. Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y
con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el
oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.
Me preguntáis; ¿Cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra:
Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su
camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia. Tened esto por cierto; no habrá supervivencia para todo
aquello que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las
generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.
Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me
siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: «Venid, pues, y vayamos juntos
adelante con nuestras fuerzas unidas.

Hace 7 días

Hace 7 días
LA GRACIA?
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